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viernes, septiembre 5

III

"No puedo permitirme tener miedo."

Aparentaba seguridad, pero se le notaban las ansias y el nerviosismo atorados en la garganta. Reía mucho más de lo normal y, en lo que dura un pestañeo, el semblante le cambiaba por completo y su mirada se volvía seria. Pocas veces la vi flaquear y volver la vista atrás y sé que esta vez tampoco lo hará. Una de las cosas que siempre he admirado de ella es que se deja el alma en ser feliz y podría jurar que lo consigue. Ojalá siempre sea así. Creo que aquellos que aseguran que existen personas que te tocan una vez y te acompañan toda la vida no han conocido a alguien como ella. Es pura luz.

Mi pequeña reina, bienvenida a tu nueva vida.

2 comentarios:

  1. Erróneamente se cree que ser fuerte es no llorar, no tener miedo o, incluso, no sentir nada. Ser de acero. Inquebrantable, dura, infranqueable. Pero lo cierto y lo humano es que ser fuerte está sobrevalorado y el miedo es una parte de nosotros. Sin embargo, tampoco podemos darnos a él porque entonces perderíamos el control.
    Siempre hay una luz al final del camino que ni siquiera el miedo puede apagar.

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    1. Ser valiente es mirar al miedo de frente, ¿no? Eso he pensado siempre. Respirar hondo y seguir. Pero no es que sepa yo mucho de ser valiente... aún.

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