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viernes, septiembre 19

7

      - ¿Y si vamos a casa?
      - Me apetece quedarme un rato más.
    - Pasa de ellos, vamos - Eric la agarró por el brazo tirando hacia él. Lía se resistió ante la mirada estupefacta de sus amigos.
     - Tío, déjame en paz - le espetó. La frialdad con la que se miraban en ese momento cortaba el ambiente.
     - Pero, ¿qué coño te pasa ahora? Es que no hay quien te entienda, maldita desquiciada.
     - Quieres echar un polvo, ¿no? Pues búscate a otra, porque hoy no abro.
     - ¡Joder, Lía!

Eric salió del bar y deambuló por las calles sin rumbo alguno. Esta tía sólo me va a traer problemas, pensaba, pero qué demonios, arderé en el infierno de todas formas. Mañana la llamaré.

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