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miércoles, febrero 25

XXXVI

     Si te quedas un ratito, puedo contarte que hoy me he sorprendido al notar cómo, impulsiva e incontroladamente, he sonreído al verte aparecer… y vaya locura. El hormigueo tonto también hizo aparición, como si la ilusión estuviese apoderándose de mí. Sentí que necesitaba sujetarme los pies, las ganas, el corazón, e incluso la razón, para no acercarme corriendo y perderme en tu boca. En ti. Cómo me gustas recién despierto, o casi dormido. Qué tontería ilusionarse anticipando futuros inciertos. Qué curioso que los futuros inciertos sonrían tan bonito.

3 comentarios:

  1. <3

    Perdona por los comentarios insulsos. Es que a veces, simplemente, no sé qué decir. Pero quiero que sepas que leí y me gustó :)

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  2. Es tan díficil dejar de fingir... supongo que en cierto modo es sentirse vulnerable.

    Abrazos.

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    Respuestas
    1. A mí a veces lo que me parece difícil precisamente es fingir. Cuestión de momentos, supongo.
      Abrazo <3 ¡Gracias por pasarte!

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