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domingo, abril 12

XLVI

       Solía decirme a mí mismo que valía la pena esperar porque valía la pena quererla. Menudo imbécil, vaya. Mientras yo me quedaba en casa, pensando en cuándo volvería a verla, maldiciéndola por no estar entre mis brazos y a la vez culpándome por maldecirla, ella jugueteaba con unos y con otros. Y cuando se sentía vacía y sola, me llamaba. Pensaba que me quería, que en aquellos momentos me necesitaba porque me quería. Me aferraba a esa idea para poder aguantar lo demás, pero nunca me lo demostró. Nunca lo sentí de verdad. Creía que con mi amor le bastaría, que yo le sería suficiente. Se descojonó en mi cara el día que me armé de valor y se lo dije. Ella no podía querer a un rarito como yo. Semanas después quiso que nos viéramos. Estaba arrepentida, o eso dijo. Yo también lo estaba. Ya había perdido mucho tiempo.

4 comentarios:

  1. No siempre nos quieren de la manera que queremos, y hay quienes se aprovechan de uno mismo cuando saben que sentimos.
    Yo pienso que aunque puedas pensar que es tiempo perdido, también sirve para darte cuenta de que en el fondo, no mereció la pena. Así aprendemos a quién querer. Como si pudiésemos elegir.

    Un beso :)

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    1. Justo ayer debatía con una amiga sobre eso de "se aprovechan de uno mismo cuando saben que sentimos" y... de verdad que nos empeñamos en complicarlo todo muchísimo.
      Un abrazo, Niar <3 Gracias por pasarte.

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  2. Lo que pasa es que hay gente que no sabe lo que quiere o que no se permite querer lo que querría querer. No sé si me explico.

    Sí, sé que no.

    Pero estoy con Niar Pyx. A veces estamos tan dispuestos a darlo todo que se lo cogen sin dejar ni siquiera una propina.

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    1. Me encanta cuando hablas sola, jajajaja
      Hay que andar con pasos de plomo en tantos aspectos que... ya no sé. La vida es un juego al que no sé jugar.

      (Abraaaaazo <3)

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