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domingo, mayo 17

LIII

       Echando cuentas, si la vida son (tres)! días, a mí me están faltando besos y me están sobrando golpes. Falta piel y roce, y sobra ropa y aire. Porque si los mejores momentos son los que te dejan sin aliento, la boca no se hizo sólo para guardar lo que me gustaría gritarte y nunca me atreveré siquiera a susurrar. Y si hablamos de tonterías, no hay mayor absurdo que estar maldiciéndote cuando ayer te imaginaba con mucha más intensidad. Porque la intensidad aumenta conforme la resistencia decrece, y yo nunca tuve fuerzas para resistirme. Pero cómo cambian las cosas de un momento al otro, y quién es esa del espejo. 

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