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domingo, mayo 24

LIV

        Sé que es típico, y algo absurdo, empezar hablando de tu sonrisa, porque las hay más amplias, más sinceras y, probablemente, más bonitas. Pero tú me la regalas sin pretensiones y me invitas a adentrarme un poco más en esa locura que es tu mundo, haciendo, esta vez de verdad, de cada momento una oportunidad. Y buscas la mía a golpe de caricias. Aunque he de confesar, que si no me ves siempre sonriendo es por guardar las apariencias, para que no creas que te quiero hasta cuando te vas.
       Y también es típico decir que me gustas incluso distraído, pero cuando frunces el ceño y tuerces la boca, a veces me cuesta acordarme de respirar. Si te vieras como te veo yo…
       Pero hoy apuesto por ti, aunque esto pueda no ser suficiente y acabe arruinándome. Que ya tengo la cuenta en números rojos y me van faltando tus besos.

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