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martes, septiembre 20

LXX

       Hoy he descubierto que tu nombre sigue sonando igual en mis labios. No sé si fue cosa del azar o el subconsciente traicionándome, pero con la misma velocidad que escupía las palabras sentía que todos los músculos de mi cuerpo se tensaban. Ese mismo efecto causaba tu aliento sobre mi piel y te prometo que había conseguido olvidarlo, pero hoy algo ha cambiado, algo más doloroso incluso que mirarte a la cara y decirte adiós: no saber si volveré a hacerlo.
       Curiosas las maneras que tiene la vida de hacer trampas… y todos pensando que el guión estaba escrito y las reglas puestas. Que hace un año mi mala suerte y tu ropa interior se apostaban mi futuro y ahora no creo que sea capaz de volver a pronunciar tu nombre si no estás. Si no eres.

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